lunes, 5 de diciembre de 2016

PROFESOR JOSÉ SAÚL CABRERA VÁZQUEZ

José Saúl Cabrera Vázquez nace el 14 de enero de 1928 en la Ciudad de Querétaro, sus padres, Don Arnulfo Cabrera Molina y Doña Ma. Guadalupe Vázquez Martínez vecinos del Municipio de Colón, donde creció y dedicó su vida a la educación y al servicio público. El 18 de abril de 1964 contrae matrimonio con la Srita. Rosa Esther Ruiz Soaib con quién procrea tres hijos, Hugo, Rosa María y José Saúl.

Curso la educación primaria en el Centro Educativo de Querétaro y realizó sus estudios de Secundaria y Normal en el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio obteniendo el título de Profesor de Educación Primaria el 21 de febrero de 1966, sin embargo, desde 1945 y hasta 1952 se desempeño como Maestro Particular en la Esc. Cristóbal Colón y de 1952 a 1964 fue el encargado de la Dirección y de grupos en la Escuela “Leona Vicario”.

En 1965 es formalmente nombrado Director de la Escuela “Leona Vicario” y lo será durante 20 años, en los cuales de 1975 a 1979, también participa como Maestro de grupo en la Escuela “Guadalupe Valseca de García” de la comunidad de Ajuchitlán, Colón, Qro. Y de igual forma como Maestro de grupo en la Escuela “Josefa Ortiz de Domínguez” de esta cabecera municipal.

Para 1979 es electo Regidor en el H. Ayuntamiento de Colón y en el año de 1985 Presidente Municipal. Durante su gestión como Maestro se construyeron diversas aulas de la Escuela “Leona Vicario” por lo que el 15 de Mayo de 1987, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación le otorga un Reconocimiento por su labor educativa y disponibilidad para resolver los problemas magisteriales.

De igual forma, como Presidente Municipal oriento sus actividades a la educación y durante su gestión se construyeron la Casa de la Cultura, la Biblioteca Municipal y el Polo de Desarrollo de la Comunidad de los Quiotes.

Ya en el retiro de 1989 al 2002 se integra al Programa Comunitario del Programa Maestros Jubilados y Pensionados impulsado por la Secretaría de Desarrollo Social a través de la Delegación Estatal apoyando a la oficina de la Supervisión Educativa No. 31 de la Ciudad de Querétaro.

El Profr. José Saúl Cabrera Vázquez fallece en la Ciudad de Querétaro el 18 de enero de 2004 a los 76 años de edad habiendo dedicado toda su vida a la educación en Querétaro y en especial a su muy querido Colón.

Abril de 2010, Colón, Qro.

“… A MIS AMIGOS Y COMPAÑEROS LOS MAESTROS, A QUIEN SIEMPRE TRATE DE APOYAR EN SUS DEMANDAS EN BENEFICIO DE LA EDUCACIÓN RECONOZCO SU TRABAJO Y COMPRENSIÓN.

A MI GENTE SENCILLA Y BUENA QUE ME HABLO CON LA VERDAD Y ME ESCUCHO CON LA RAZÓN, A LA GENTE DEL CAMPO Y DE LA ZONA URBANA QUE SIEMPRE COLABORO, MIL GRACIAS.

DE LOS JÓVENES SIEMPRE RECIBI RESPETO Y AFECTO, CUANTAS VECES EN LA OFICINA O FUERA DE ELLA DIALOGAMOS Y SALIMOS FORTALECIDOS EN NUESTRA AMISTAD Y ME DABAN O LES DABA LA RAZÓN. JUVENTUD PUJANTE DE COLÓN, ADELANTE…”

Fragmento del III Informe de Gobierno del
Profr. José Saúl Cabrera Vázquez.
Septiembre 30 de 1988.

Algunas obras públicas ejecutadas en la Administración Municipal 1985-1988.
• Guarniciones y drenaje de la calle Guanajuato.
• Plazuela de los Fundadores.
• Alumbrado público del “Jardín Héroes de la Revolución”.
• Biblioteca Municipal.
• Casa de la Cultura.
• Andador de la Calle Michoacán.
• Empedrado en Ajuchitlán.
• Empedrado en Purísima de Cubos.
• Cancha de basquetbol de la Peñuela.
• Campos deportivos de Zamorano, los Quiotes,
• Servicio de electrificación del Nuevo Rumbo.
• Revestimiento del camino a San Martín.

“…Mi pueblo es el juez, la historia la hacemos todos…”

Profr. José Saúl Cabrera Vázquez.

EL CERRO DEL MORO

El Cerro del Moro, lugar enigmático de belleza natural y leyendas.


En el Municipio de Colón, a 6 km. al suroeste de la cabecera, se localiza el Cerro del Moro,  imponente con sus 2,600 msnm[1], rodeado de un conjunto de mesetas y una vasta llanura, desde su cima se observa en todas direcciones, dando cuenta de los paisajes del semidesierto queretano y de las poblaciones cercanas: La Zorra, Peña Colorada, Puerta de en Medio, Puerto del Mezote, La Pila, comunidades que se originaron por las cuadrillas encargadas de cuidar el ganado vacuno y caballar que evocan los “tiempos del patrón”[2] y de las construcciones majestuosas que perviven al paso de los siglos.
Además marca los límites de las haciendas de Nuestra Señora de la Concepción del Zamorano[3] , en 1687 era propiedad del Capitán Juan Martínez de Lejarza, quien destinaba los terrenos al pastoreo. De la hacienda de Ajuchitlán propiedad del Cápitan Pedro de Solchoaga, de vocación agrícola por la producción de trigo. Y de la hacienda de El Lobo propiedad, en 1860, de Don Amado de la Mota, indio otomí de Tolimanejo[4](hoy Colón). 

El “Cerro del Moro”, es un sitio enigmático, referente de la religiosidad popular por la devoción a la Santa Cruz del Moro y lugar de paisajes naturales con formaciones caprichosas y parajes de arboledas y manantiales.

De sus leyendas…

Las leyendas que hacen referencia al Cerro del Moro versan sobre el origen de su nombre, las batallas acontecidas en diferentes épocas, los tesoros ocultos y relacionados con los espantos de las ánimas; y la desaparición de varias formaciones rocosas situadas en la cima de dicho cerro.


Lasanécdotas sobre los tesoros ocultos en cuevas  por los salteadores de caminos que aprovechaban este fortín natural para robar los pueblos y haciendas cercanas, en época de la guerra de independencia,  revolución y la cristiada; son relatos que  han pasado de generación en generación, uno de ellos hace mención al cargamento de oro de Don Amado de la Mota, dueño de la hacienda de El Lobo y que fue escondido en este cerro.

Explorando el cerro se puede distinguir un acantilado que servía como barrera natural a los ahí guarnecidos y les permitía controlar el paso de los arrieros y el acercamiento de las fuerzas enemigas.
A la par surge el misterio por los relatos narrados de la gente dedicada a las actividades del campo, sobre las constantes apariciones de ánimas sobre los caminos y el cerro mismo y el escuchar del tañir de una campana.
Del misterio de la desaparición de tres formaciones rocosas, a manera de columnas, con una altitud de ocho metros que se podían observar desde varios puntos, como el tramo de la carretera conocido como la “cuesta china”,   y que desde hace años fueron removidas con un destino desconocido. Incluso el avistamiento de objetos no identificados a manera de luces extrañas que se divisan en la cima.
Sobre el origen del nombre de “Cerro del Moro”, los relatos hacen referencia a un grupo de desertores en época de la colonia, que se asentaron en las inmediaciones del cerro, y desde este punto se dedicaban a robar las carretas del camino real, siendo estos los llamados “moros”  por el aspecto de sus vestimentas y armas.
En este espacio retomo la recopilación de Antonio Prado Moreno, que hace referencia a la Gruta de Lourdes o la Virgen de la Pila, en este contexto de leyenda y religiosidad popular.
De “La Gruta de Lourdes”…
En el año de 1993, visite a Don Jesús Camacho Ramos, realizando trabajos de rescate de tradición oral, que fundamentaran la apertura del Museo Comunitario de Colón, inaugurado el 28 de Marzo de 1994.
Don Jesús Camacho vivía en la calle Francisco I. Madero, en la línea divisoria de Soriano y Colón, frente a la calle de los Baños del Agua Caliente, identificado como el mejor artesano de lana de este Municipio.
Recuerdo que Don Jesús me comentó que en su infancia vivió en el Cerro del Moro, donde pastoreaba gran cantidad de ganado vacuno propiedad de su padre y abuelo, que tenían permiso desde los tiempos del hacendado. Don Jesús, cuando lo entreviste ya era una persona de más de 70 años, según su apariencia. Pero muere al poco tiempo ya que sufría de invalidez.
En su narración don Jesús decía que su padre era Don Antonio Camacho y su abuelo tenía el mismo nombre de su padre.
Recuerda que en cierta ocasión se encontraba descansando con su abuelo en la Gruta de Lourdes, en el Cerro del Moro y le pregunto a su abuelo que desde cuándo se había colocado la imagen en ese lugar.
Su abuelo le contesta: “yo fui cochero del carruaje de Don Amado de la Mota, dueño de la Hacienda de El Lobo, aquí hay mucha historia desde tiempos de la Independencia con los moros hasta el tiempo de la guerra cristera y te contaré sobre un hecho que me tocó presenciar y que da respuesta a tu pregunta:
En aquel entonces Don Amado era compadre de Don Tomás Mejía a quien los otomíes lo querían mucho y le llamaban “tata Tomasito”, cuando fue el sitio de Querétaro le llegaron noticias al General Mejía, que se encontraba en Bucareli en el Municipio de Pinal de Amoles, que al emperador Maximiliano y al General Miramón los tenían sitiados en Querétaro, se viene con su ejército de indios y se les une su compadre Don Amado de la Mota y se enfrentan a los liberales del Presidente Benito Juárez en las propiedades de Don Amado.
Recuerda El Abuelo de Don Jesús, que para acortar la distancia en la batalla el General Mejía se abrió paso con su espada en lucha cuerpo a cuerpo, entre las filas enemigas causando muchas bajas, se le observaba todo ensangrentado pero no con su sangre si no con la de los caídos a su paso, ya que se sabía su destreza como espadachín.
Continúa don Antonio diciendo: que a esta batalla se le identifico como la batalla de las calaveras por la cantidad de muertos de ambos ejércitos.
De igual forma le menciono Don Antonio que no fueron recogidos los cadáveres de los combatientes que fueron presas de los cuervos, coyotes y las inclemencias del tiempo y que debido a  lo transitado del camino comenzaron a correr las historias de espantos y temor y la gente ya no quería transitar por el Camino Real.
Por este motivo, el párroco Francisco Muñoz organizo brigadas de voluntarios para recolectar todas las osamentas esparcidas en el cerro del Moro y llevarlas a la cueva, ahí los sepulto y coloco encima del lugar la imagen de la virgen de Lourdes y celebró una misa para bendecir el lugar y la imagen, iniciándose una peregrinación del pueblo de Colón a la gruta de Lourdes. Así año con año el día 11 de febrero se celebra la misa, conviven las familias en una comida campestre, además de presenciar danzas, oír melodías de la música de viento o presenciar el jaripeo en los corrales de piedras hechos para la ocasión al fondo de la barranca así como también escalar y admirar la belleza del lugar, contar las historias y leyendas de los tesoros del Moro y si toca suerte admirar la caída de agua de la hermosa cascada de aproximadamente cincuenta metros de la gruta de Lourdes,  por las lluvias que dejan las cabañuelas en el mes de enero. (Autor Antonio Prado Moreno, miembro del Museo Comunitario de Colón)
El acontecimiento histórico…
En 1806 el administrador de la Hacienda de Ajuchitlán, Pedro Sierra, reprime a los indígenas de Tolimán y Tolimanejo (hoy Colón) y muchos huyen al Cerro del Moro para escapar de las injusticias y maltratos. Posteriormente, el 30 de septiembre de 1811, en plena lucha de Independencia, el Capitán Ildefonso de la Torre y Antonio Soto se apoderan del Cerro del Moro, donde vivían muchas familias de insurgentes, que habían huido de los lugares circunvecinos para evitar las molestias que los realistas les causaban. Los  atacan derrotando a tres mil insurgentes, matando a 500 y les quitan tres cañones, ellos tienen solo un muerto, 42 heridos, entre ellos el mismo Capitán de la Torre.[5]
De la religiosidad popular…
Destaca la festividad de la Santa Cruz del Moro, que anualmente se festeja el 30 de agosto,  una semana antes de la fecha, la comunidad se organiza para “bajar” la cruz de la capilla,  ubicada a escasos metros de la cima del cerro y construida de manera rústica, de pequeñas dimensiones; al bajar la cruz, se realiza la velación en la capilla de la comunidad de la Zorra, entre canticos, oraciones, música de viento, muestras de agradecimiento con flores y oraciones por el favor recibido y peticiones de ayuda por la salud, el buen temporal, la comunidad, la familia.
El  día 30, llegan los peregrinos, a pie o a caballo, que vienes de las comunidades cercanas, los organizadores llevan la cruz a su encuentro entre flores, velas y ofrendas. La cruz es de madera de roble labrada a golpe de machete y sin pulir.
1928, Debido a la prohibición de actos religiosos durante el Movimiento Crsitero se genera un mito divino de culto, que dice: “al llegar a la cima del Cerro del Moro, cuando le iban a disparar al padre Reyes Morales se ocultó tras un palo en forma de cruz, desapareciendo sus persecutores, tras el hecho a la cruz se le rinde culto”.

La versión de los habitantes de la comunidad refieren de las narraciones de los abuelos: “que tras la prohibición del culto los pobladores de la región acudían de manera clandestina al Cerro del Moro donde se celebraban las misas, bautizos, primeras comuniones… así fue como la Sra. Gregoria Sánchez Hernández contrajo matrimonio en la cima del cerro, sin embargo era menester tener la imagen de Dios como testigo, por lo que el padre Reyes Morales solicitó a Pedro Sánchez hacer una cruz con unos maderos para colocarla frente a lo que sería utilizado como altar, ésta se bendijo y quedó como símbolo de la comunidad y ahora se le conoce como la Santa Cruz del Moro, en cuyo honor se celebra una de las principales fiestas de la región”. (Información recabada durante la Asamblea celebrada el 13 de junio de 2013,  con motivo de la inclusión de la comunidad de la Zorra a Catálogo de Localidades de la Ley de Derechos y Cultura de los Pueblos y Comunidades Indígenas del Estado de Querétaro)




[1] CEDEM. Actualización Enciclopedia del Municipio de Colón, 2014.
[2] OLVERA ESTRADA, Martha Otilia. Los Tiempos del Patrón… Danza de mil Soles. Los últimos trabajadores de la Hacienda en Querétaro. Talleres Gráficos del Gobierno del Estado, 1997.
[3] Cfr. CONACULTA – INAH – Gobierno de Querétaro. Catálogo Nacional de Monumentos Históricos Inmuebles (versión CD). Semidesierto y Sierra Gorda – Colón – México, Octubre, 2003.
[4] Simón Miller. Formación de clase y transición agraria en México: de la Hacienda al rancho en el Bajío, 1840-1985.

[5]Cf. Lucas Alamán, Historia de México, Vol. 1 y 2, Imprenta de V. Agüeros y Comp. Editores, 1883.

260 AÑOS DE LA PARROQUIA DE SAN FRANCISCO DE ASIS

DE  TOLIMANEJO A VILLA DE COLÓN
PARROQUIA DE SAN FRANCISCO DE ASIS

 
HISTORIA DE DEVOCIÓN Y FE…


El día 22 de junio de 1531, sale un poderoso ejército de indios otomíes aliados a los españoles, encabezado por el capitán y cacique, Don Nicolás de San Luis Montañez a la conquista del territorio que se extiende más allá del Señorío de Xilotepec. El itinerario de Don Nicolás de  San Luis incluye a San Francisco Tolimanejo.

”Es congregación San Pedro Toliman, San Francisco Tolimanejo, Zichú… estos puestos y lugares poblamos en nombre de Su Majestad… y nos costó nuestra sangre poblar a estos pueblos de congregación de indios… chichimecas barbaros que estaban agregados a estos pueblos que llaman Gran Chichimeca”.[1]

En el año 1550 un Capitán del Ejército Español se presentó conquistando este suelo con solo veinte – más o menos – indios nativos de Jilotepec, que aunque con buena disciplina según la época y reciente educación, empero militaban y obedecían a las órdenes  del ya referido español, cuyo favorable éxito en sus empresas estimuló en aquel gobierno castellano la gracia y merced de que en absoluta propiedad poseyesen un terreno, el que de lo conquistado mejor les agradase. Y al efecto eligieron donde es Tolimanejo, hacia el barrio de San Isidro[2], que así lo nombraron al pueblo por haber jurado por patrón a dicho Santo; que creyendo después no les favorecía, nombraron a San Francisco, a quien le formaron la iglesia que hoy es Parroquia, dirigidos ya por unos religiosos de su Orden que los caciques solicitaron.[3]

El partido de San Pedro Toliman se compone de cuatro pueblos sujetos a esta cabecera que es República de Indios, con su Gobernador y Alcaldes, reside en él un teniente de corregidor  para la administración de justicia y la de Doctrina y Santos Sacramentos es por Cura Religioso del Orden Seráphico, con otros religiosos coadjutores y en él se cuentan ciento treinta y dos familias de indios y su situación es a la parte del norte, distante de la ciudad dieciséis leguas. Sus pueblos sujetos son: San Miguel, con setenta y cinco familias; San Pablo, con cuarenta y seis; San Antonio con treinta y dos, y el de Tolimanejo con noventa, todos de indios… habitan en la cabecera de Toliman hasta sesenta familias de Españoles y Mestizos.[4]

Con los conquistadores españoles,  llegaron los Franciscanos de la Provincia del Santo Evangelio de México,  después del año 1565, los Franciscanos formaron la Provincia de San Pedro y San Pablo en Michoacán y siguieron doctrinando, administrando los sacramentos y presidiendo el culto en el Templo pequeño de Tolimanejo, capilla abierta, que en la actualidad es difícil su localización, por las modificaciones hechas al paso del tiempo.

Tolimanejo, estuvo atendido desde su inicios, por los religiosos Franciscanos del convento de San Pedro Tolimán hasta el año 1700,  en que fue constituida Vicaría Fija dependiente del curato de Tolimán; quienes edificaron la antigua iglesia y convento. Así se mantuvo hasta el 30 de Marzo de 1756, fecha en que el Excmo. Sr. Arzobispo Dr. D. Manuel Rubio y Salinas elevó a parroquia dicha vicaría, dándole por primer cura al Sr. Pbro. D. José Diana.[5]

Documento que integra el expediente de la constitución de Parroquia, al final la firma del Pbro. D. José Diana
Fuente: Archivo Parroquial, consulta 23 febrero, 2016.

En el año de 1700 se comienza la construcción del actual Templo de San Francisco y concluye después de 1709, fecha  que se lee en el cimborio, sobre las pechinas. Es un edificio barroco, austero, sencillo, de piedra y argamasa, sobre trazo original en forma de cruz latina, orientado al poniente. En las pechinas están pintadas sobre el aplanado la imagen de cada uno de los cuatro evangelistas: Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

El Sr. Pbro. D. Antonio Coronel, toma posesión el 1 de Marzo de 1759, construye el coro alto, la sacristía, dota a la iglesia de órgano, ornamentos de todos los colores rituales, e incensario de plata… en 1898 el Sr. Cura D. José María García amplió la casa cural y construyó los cuatro corredores del patio y en 1906 el Sr. Cura D. Francisco Torres, convirtió la iglesia en tres naves y construyó el túnel que comunicaba el convento del Beaterio (Madres de Santa Rosa de Viterbo)  con el coro bajo, que construyó del lado del Evangelio con reja al Presbiterio.[6]

El testero original fue demolido en el año de 1873 para ampliar el templo hacia el Oriente (esta ampliación es el presbiterio actual). Entonces fue destruido el retablo de madera que estaba formado de 3 cuerpos con sus columnas e imágenes de santos en escultura y en pintura. En 1892, se edifica, junto a la Iglesia, la Escuela Parroquial de Niñas con un internado, siendo principales protectores los Sres. Curas D. José María García y Don Francisco Alday.

El claustro del Curato ha sido readaptado en diversas épocas el portal y la torrecita del reloj fueron construidos para conmemorar el primer centenario de la Independencia Mexicana en el año de 1910. El atrio fue reducido en el año de 1971 para ampliar las calles colindantes.

Su altar de piedra fue destruido, quedando cuatro altares laterales que también fueron destruidos después del concilio vaticano II. En la última década del siglo XIX le adaptaron las naves Norte y Sur, y el portón de madera que está elaborado según la descripción el mismo, que data del siglo XVII. Al lado de la portada se encuentra la torre construida de piedra y cal. En el cuerpo primero están las campanas y los esquilones; en el segundo se encuentran los nichos con las esculturas de piedra y argamasa de imágenes de los santos titulares de los pueblos de la primitiva parroquia que son San Pedro, San Francisco y San Antonio.[7]

El tercer cuerpo remata en cimborio de media naranja, sobre la comisa está una escultura de piedra imagen de San Miguel Arcángel. La capilla del Santo Depósito ha sido remodelada en más de dos ocasiones. Las imágenes de esculturas actuales son de diversos escultores queretanos del siglo XVIII y son: San Francisco de Asís y el Santo Entierro. En Mayo del año 2002, se reabrió, una vez restaurado, el bautisterio que data de la época parroquial primitiva. La restauración de la pila bautismal fue por la Lic. Regina Tres Palacios, con el patrocinio de la Señora Teresa Cabrera.

En 1926, el Templo fue cerrado al culto debido al conflicto entre el General Calles y la Iglesia Católica, que culmina en el levantamiento armado conocido como la Cristiada, en defensa de la libertad religiosa. En el caso de Colón, el levantamiento armado ocurre el 4 de febrero de 1928,

“En la festividad de nuestra Señora del Carmen (16 de Julio de 1926) y 14 días antes que cesaran los cultos, en el Templo Parroquial, el Canónigo Daniel Frías sentenció: “De hoy en adelante será un crimen adorar a Dios”. El Nuevo Nerón derramará mucha sangre cristiana y muchos de nuestros templos serán profanados-.

Unos pocos meses después, el curato de Colón, era convertido en una caballeriza y el Templo Parroquial sirvió de cuartel a los regimientos de caballería números 29 y 100, cuyos jefes eran los capitanes Márquez, Leyva, Rangel, el Teniente  Luna y otros.


A la entrada del templo, después del cancel, se encontraba el banco de armas. Las soldaderas hicieron sus fogones junto al altar mayor y las paredes del presbiterio quedaron negras del humo. Unas imágenes fueron quemadas, otras se perdieron y no se supo dónde quedaron.  Fue profanado nuestro Templo de San Francisco de Asís.


A la salida del templo se leían estos letreros de los soldados: RECUERDO DEL 29 REGIMIMIENTO DE CABALLERIA... RECUERDO DEL 100 REGIMIENTO DE CABALLERIA. Estos letreros permanecieron casi toda la década de los años treinta, algún tiempo después de la segunda persecución que sufrió la iglesia de Querétaro por el Gobernador Saturnino Osornio. (Narración de Don Clemente Ugalde, mayo de 1975).[8]

En la Sacristía de la Parroquia se encuentran los restos de los cristeros: Teniente Norberto García de la Vega, Gregorio Chavero Zuñiga y J. Jesús Hernández Nieves.



BIBLIOGRAFÍA
1.      FRÍAS, Valentín, Opúsculos queretanos, Querétaro, 1906
2.      ACOSTA Vicente, “Noticias Históricas de la Villa de Colón”, Biblioteca del Congreso del Estado, 1937
3.      SEPTIEN, Manuel, “Historia de Querétaro”, Gobierno del Estado de Querétaro, 1966
4.      AHQ, Datos sobre Querétaro, México 1949
5.      DOMINGUEZ, Paulín Arturo. Integración Histórica, Política, Social y Económica del Estado de Querétaro, México, 1966.
6.      AHQ, Actas de las Misiones Franciscanas en la Sierra Gorda 1682 y 1683, Biblioteca Aportación Histórica; Editor Vargas Rea, México, 1944
7.      AHQ, Pacificación de los Chichimecas de la Sierra Gorda y Dictamen del Auditor de Guerra Marques de Altamira, Biblioteca Aportación Histórica, Editor Vargas Rea, México, 1944
8.      AHQ, Crónica de la Provincia de Sn. Pedro y Sn. Pablo de Michoacán, en la Nueva España, 1583
9.      AHQ, Templos y Casas Fuertes en la Sierra Gorda, Biblioteca Aportación Histórica, Editor Vargas Rea, México, 1946
10.  AHQ, Datos sobre Querétaro, México 1949
11.  AHQ, REYES José María, Relato Histórico de Querétaro, México, 1946
12.  Catálogo Nacional de Monumentos Históricos inmuebles, 3 CDS, Gobierno del Estado de Querétaro, CONACULTA – INAH, México, 2003
13.  MORENO, Sarbelio, Templos y Conventos de la época Virreinal, Tomo II. 2002

Cristóbal Vega Prado
Cronista Municipal, Colón



[1]Valentin Frías, Opúsculos queretanos,Querétaro, 1906
[2]  Acosta Vicente (Canónigo), “Noticias Históricas de la Villa de Colón”, Biblioteca del Congreso del Estado, 1937, p. 1.
[3]Manuel Septien y Septien, “Historia de Querétaro”, Gobierno del Estado de Querétaro, 1966
[4] AHQ, Datos sobre Querétaro, México 1949
[5] Acosta, op. cit. p. 1
[6]Ibídem, p. 2
[7]Moreno, Negrete Sarbelio, Templos y Conventos de la Época Virreinal, Tomo II, pp-163-167. 2002
[8]Apuntes de Don Marciano de León Granados (Coeditor del Libro Testimonio del Movimiento Cristero en Colón) 

FIESTA DE LOS DANZANTES PIEDRAS NEGRAS



PETROGRABADOS EN LOS PILONES